La adolescencia y las conductas de riesgo son dos términos que a menudo pueden ir a la par.
Las CONDUCTAS DE RIESGO son aquellas acciones realizadas por una persona, que pueden conllevar consecuencias nocivas. Este tipo de conductas normalmente se dan con mayor intensidad en la etapa de la pubertad y la adolescencia.
La ADOLESCENCIA es una época de cambios físicos, emocionales y sociales, en la cual la persona se encuentra en una transición entre el niño que fue y el adulto que será. Es en esta etapa cuando se define la personalidad, se construye la independencia y se fortalece la autoafirmación de cada persona.

Para que todo esto se produzca, el joven experimenta, descubre, prueba y se expone a situaciones que son potencialmente peligrosas. En la mayoría de los casos, esto no pasa de ser una parte más del desarrollo. Pero es esencial una atención e implicación por parte de los adultos que rodean al menor, para que esas conductas de riesgo no se conviertan en conductas patológicas.

 

Itziar Sainz-Pardo